A la espera del tan cacareado Resident Evil Umbrella Chronicles para la flamante nueva consola de Nintendo, Necronesia, o como será conocido en occidente, Escape from Bug Island, viene a traernos la primera experiencia survival para la consola de Kyoto.
Pocos, muy pocos, son los exponentes de un género que tiene un público fiel y entregado y son escasos los títulos de calidad. Resident Evil y Silent Hill, a día de hoy, son los máximos representantes de esta tendencia en un genero ya existente desde las geniales aventuras de Alone in the Dark que pudimos disfrutar en PC, hace mas de 10 años. Aún, con ausencia de títulos sólidos, este es uno de los que seguiremos en los próximos meses.
La historia nos presenta a Ray, un chico de 19 años que, por casualidades de la vida, debe atravesar una isla para encontrar a sus amigos extraviados en ella. Pero la realidad es que esta aventura se aleja bastante de lo que se podría entender como un lindo día de campo y se puede convertir en la peor de tus pesadillas.
No encontraremos hordas de zombis a los que abatir, ni seres provenientes de la ultratumba. Los enemigos son cucarachas, mantis, escarabajos, ciempiés. ¿Suena grimoso? Pues ahora te recorrerá un escalofrío, cuando sepas que esos “bichitos” ocupan el espacio de un autobús escolar.
Deberemos recorrer los bosques infestados de estos enemigos que pueblan la isla, con la única ayuda de las herramientas que encontremos por el camino, y sobre todo, de nuestra linterna, es la oferta que nos presentan los chicos de Spike.
Pero el resultado conseguido, al menos de momento, está bastante alejado de lo que seguramente cualquiera de nosotros esperamos de un verdadero survival. Haciendo un símil con el mundo del cine, este producto enseguida lo encasillaríamos dentro del Genero B. Los medios que han puesto para desarrollar el título, son bastante modestos, y esto queda reflejado en el resultado final del mismo.
No alcanza ni mucho menos la capacidad gráfica que se puede esperar de esta consola. Cierto que no todos los títulos pueden mostrar un acabado tan sublime como Zelda, pero las carencias de este título en cuanto a materia grafica, son patentes. Muestran un nivel similar al que ya podíamos ver hace unos dos o tres años, en la generación anterior, lo que supone en cierta medida, un pequeño paso atrás.
Estas carencias quedarían paliadas, si el título hubiera seguido las directrices marcadas por Nintendo: Potenciar la jugabilidad, en detrimento de un apartado visual. Pero lamentablemente, no es así.
A diferencia de lo que venía siendo la tónica habitual en los desarrolladores de la nueva maquina de Nintendo, esta vez no veremos plasmadas las posibilidades que puede ofrecer el revolucionario Wii-mote. Nos encontramos ante un título que por suerte o por desgracia, tiene un estilo de juego tradicional. Las funciones y las posibilidades quedan reducidas a su mínima expresión. Una verdadera lástima, puesto que una buena adaptación al nuevo mando, hubiera sido un excelente punto a su favor.
El uso del Wii-mote queda relegado a circunstancias muy concretas, como el alumbrado con la linterna, o para conseguir mantener el equilibrio para pasar de una zona a otra por encima de un tronco de árbol, que nos servirá como puente.
Aun sin fecha conocida en occidente, todavía hay tiempo para que Spike pueda subsanar los errores y las carencias que a día de hoy presenta el título, y presentarnos un producto capaz de calmar nuestras expectativas.