Final Fantasy (1987)
El inicio de todo. Tras dar varios tumbos en la industria, Squaresoft decidió apostar todo a una sola carta, y creó la que a la postre se ha convertido en la mayor saga de RPG de todos los tiempos. 12 capítulos que encierran un universo plagado de magia, giros argumentales, accion.
Final Fantasy supuso el origen de todo ello. Dirigiendo a cuatro aliados, en busca de los Cristales de la luz, y bajo una estética de combate que se mantuvo intacta durante seis entregas, se abría ante nosotros un mundo inmenso en el que explorar.
Enseguida se convirtió en un superventas, y gracias a este título, Squaresoft remontó el vuelo y pudimos contemplar dos capítulos más de esta saga en la vetusta NES.
Contra (1988)
Tras su paso por los salones recreativos de medio mundo, Contra fue adaptado para la consola de Nintendo. Bajo la piel de un comando, debíamos abrirnos paso entre las líneas de fuego enemigo.
Si bien es cierto que no destacaba en ningún aspecto, ni técnico ni jugable, por su dificultad, lo que suponía un continuo reto para el jugador, pronto se convirtió en uno de los juegos favoritos para los jugones de la época.
Este juego adoptó el pseudónimo de Probotector cuando llegó a Europa, aunque también era posible encontrarlo con su título original.
Double Dragon II: The Revenge (1988)
Sin lugar a dudas, dentro del género de los beat’em up, Double Dragon II ocupa el primer puesto sin discusión alguna.
El juego nos presentaba a Billy Lee, un joven luchador de artes marciales, que debe recuperar a su novia, secuestrada por los Shadow Warriors. Para ello, contaba con la inestimable ayuda de su hermano Tommy, con el que conformaba el temible Double Dragon.
Nueve niveles por delante en el que encontraríamos enemigos cada vez más peligrosos, y una ambientación elogiable, conformaron uno de los títulos pilares de la época, y que misteriosamente, la historia dejó que cayeran en el olvido.
Super Mario Bros. 3 (1991)
Si bien comenzamos este repaso hablando de la primera aventura de Mario como protagonista, es justo acabarla con el. Super Mario Bros. 3 llevó la máquina a sus límites técnicos. 8 niveles entre los que recorríamos el mar, los cielos, el desierto, o los polos, divididos a su vez en casi una decena de fases, aseguraban horas y horas de diversión.
Otra vez volvíamos a asumir el papel de Mario, el cual debía liberar el Reino Champiñón de la enésima amenaza que representaba el Rey Koopa y su sarta de seguidores.
Transformaciones, saltos, vuelos, y originales enemigos finales, constituían el mejor cartucho que ha dado la NES en su historia.